19/04/08

Cuando soy de verdad*

Cuando el corazón se me acelera
Y me comen estos nervios
Cuando me siento observado
Y hasta me crujen los huesos

Cuando me tiembla la voz
Y se me seca la garganta
Y la certeza de hoy
Me nubla el mañana

Cuando todos me critican
Esperando que caiga
Cuando me desacreditan
O me dicen que no lo haga

Cuando transito el callejón
Oscuro y solitario
De mi propia decisión
De mi propio calvario

Siendo un héroe temerario
O un pobre niño indefenso
Como un bravo caballo
O un perro callejero

Cuando está todo tan lejos
Que sólo pienso en declinar
Es cuando soy más cierto
Es cuando soy de verdad


*Desde el concierto de Sincrónico en el FIA el 18 de abril de 2008 en el Parque Juan Santamaría, iniciamos todas nuestras presentaciones con este texto.

25/01/08

Volvieron las libélulas

Tardaba mucho. Ella tardaba tanto que la visión de él sufría una especie de paro respiratorio. Y su respiración, uno cardíaco. Y el corazón apenas latía, como siempre a ciegas. Como cuando ella tardaba.

La luz desvanecía y el libro que debía ser salvador, se convertía en un monstruo que lentamente abría su enorme mandíbula llena de dientes en forma de letras, listos para masticarlo. Los autos que pasaban eran meteoritos vivientes que rugían en complicidad con el libro monstruo y trataban de fulminarlo con los rayos lumínicos que salían de sus malévolos ojos delanteros y traseros.

Ella aún no llegaba. Todo empeoraba.

Inesperadamente se escuchó un agudo sonido de alerta. El libro volvió a ser libro, los meteoritos autos y por un momento de nuevo todo fue lo que solía ser. Era un mensaje anunciando que ella pronto aparecería. En ese momento la sonrisa en él dio fe del vuelo de las libélulas en su estómago.

Pero ella volvió a tardar. Otro par de minutos o segundos, no se sabe. Ni tampoco importa. Tardó de nuevo lo suficiente como para que volvieran los horrores de la espera y reapareciera la monstruosidad, pero esta vez con más fuerza, como suele reaparecer la impaciencia cuando se encuentra al borde de sí misma.

La suerte estaba echada. La oscuridad terminaba de inmovilizarlo. Y en ese momento ella, por fin apareció. Hermosa. ¡Salvadora! Y aniquiló con su paso presuroso, toda horrible bestia de impaciencia que hubiera osado permanecer tras el fin de la demora.

Y ella, con su sonrisa divina, lo revivió. Y le curó las ansias. Lo besó. Y por millones, volvieron las libélulas.

28/11/07

Puente colgante II

Az: La intención resulta un misterio.
Vr: Preguntar al viento no siempre trae respuestas.
Az: Es preciso que haya claridad.
Vr: La única certeza puede ser la duda.
Az: La inseguridad se propaga.
Vr: Un salto en un sólo lado, mueve todo el puente.
Az: Detenerse puede evitar el tropiezo.
Vr: Es preciso sujetarse.

22/11/07

Puente colgante

Az: Pasé por el puente que falseaste
Vr: Mi mano estaba tendida
Az: Inevitablemente iba a caer
Vr: Vos no la tomaste

01/08/07

Recuento

Az: ¿Qué tenés?
Vr: Un abrazo. ¿Y vos?
Az: Un beso.
Vr: Está bien.
Az: Eso espero. Es para tu boca.
Vr: Dirás para mi alma!
Az: ¿La del abrazo?
Vr: Sin duda!

17/07/07

Otro silencio

Vr: ¿Qué se cayó?
Az: Un puente.
Vr: (guarda silencio)
Az: Creo que cae otro.

05/07/07

Preguntar o contestar (parte II)

Vr: ¿A vos lo que te parece "resulta ser" o sólo "te parece"?
Az: ¿Si hago una reservación y no la confirmo, reservé o no?
Vr: ¿Si te dan a escoger una de dos pero querés las dos, te retirás o elegís?
Az: ¿Escoger dos no sería una tercera que no se ofreció?

Ayuda

Az: ¿Qué se quebró?
Vr: El silencio.
Az: ¿Te ayudo?
Vr: Ya lo hiciste.

26/06/07

Ambitos

Vr: Hay sonidos casi imperceptibles que gritan horrores
Az: Hay cosas difíciles de definir en un primer intento
Vr: Y es que por más que gritan, no puedo entender lo que dicen
Az: Intentar varias veces puede no ser necedad
Vr: Creí que escuchando era posible llegar a entender
Az: Pero no, no se trataba de insistir... ni siquiera un poco

23/06/07

Preguntar o contestar

Az: ¿Qué te pasa?
Vr: Nada ¿por qué?
Az: No no, sólo me pareció
Vr: ¿Qué te pareció?
Az: Que algo te pasaba
Vr: ¿Algo como qué?
Az: No sé, por eso pregunté
Vr: ¿Pero qué viste que te lo hizo pensar?
Az: Pues no sé... por algo te pregunté ¿no?
Vr: Sí, por algo que ahora no me decís
Az: Porque no lo puedo precisar, fue sólo una impresión
Vr: Ah! ¿Ahora resulta que te causo impresiones indescifrables?
Az: ¿Cuál es tu afán de ironizar?
Vr: Mi afán es el de saber lo que dejás a medio decir
Az: Tengo la impresión de que volvimos a empezar
Vr: Más bien creo que volvimos a terminar
Az: (guarda silencio)
Vr: ¿Y ahora qué?
Az: Nada
Vr: ¿Cómo nada?
Az: Los papeles se invirtieron
Vr: Esa es otra pregunta
Az: No tengo nada más que preguntar
Vr: Tampoco nada más que contestar
Az: Vos en lugar de contestar te pusiste a preguntar
Vr: (guarda silencio)